Déjame abandonado en tu recuerdo
Y encuentrame anidado en tu ser
Olvidado, un niño eterno
Que dibuja un "te quiero" de papel.
Déjame ser la Luna en tu camino
La luz que ilumina tu sendero
Un sol de medianoche, improbable
Encendido por el calor de tu piel.
Déjame beber de tu fragua
Y así forjar con el aliento
El color de tus noches
Y el sabor que lleva el viento.
Déjame contar las estrellas
Para demostrar que la inmensidad es nula
Y acostado en el fervor de una lágrima
Regresar y por siempre ser tu Luna.


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