Deambular en la vasta estepa del silencio,
En aquella bruma que la Luna desconoce y no penetra.
Agonizar lentamente el destierro, un alma muerta,
Melancolía de los desamparados.
Madre albina, Luna calma,
¿A dónde está la luz que guiaba mi alma?
Madre lúgubre, Selene,
Perdido me hallo en la locura de aquel soneto,
Escrito con las lágrimas que brotaban de las caricias de su piel.
Hoy el clamor de los sueños retumba en tu vera,
Pedazos que se esfuman en la espuma de la noche,
Fragmentos oníricos que anhelan lo que ya no es
Y recuerdan lo que quizas nunca llegue.
En aquella bruma que la Luna desconoce y no penetra.
Agonizar lentamente el destierro, un alma muerta,
Melancolía de los desamparados.
Madre albina, Luna calma,
¿A dónde está la luz que guiaba mi alma?
Madre lúgubre, Selene,
Perdido me hallo en la locura de aquel soneto,
Escrito con las lágrimas que brotaban de las caricias de su piel.
Hoy el clamor de los sueños retumba en tu vera,
Pedazos que se esfuman en la espuma de la noche,
Fragmentos oníricos que anhelan lo que ya no es
Y recuerdan lo que quizas nunca llegue.

